diciembre 15, 2017

Micaela García y el movimiento Ni Una Menos


© Carol Rossetti
Día por medio una mujer, niña o mujer trans es asesinada en Argentina. Estos homicidios de mujeres o niñas por razones de género, ejecutados por hombres, se conocen como femicidio. En los últimos dos años, el número de femicidios creció aceleradamente en el país, y según la asociación civil La casa del Encuentro, solo en 2016 se registraron 290 casos.

En mayo de 2015, Chiara Páez, de 14 años, fue asesinada a golpes por su novio. Este feminicidio fue el que dio inicio a la organización del movimiento Ni una menos motorizado principalmente por activistas y periodistas feministas. Una primera marcha se convocó para el 3 de junio de 2015 en ochenta ciudades de Argentina.

La marcha en Buenos Aires convocó a más de 300.000 personas, que reclamaron justicia para Chiara y denunciaron el rápido crecimiento de los casos de violencia de género y el asesinato sistemático de mujeres en el país. El movimiento y las movilizaciones se han extendido a países como Uruguay y Perú.

Micaela García fue una integrante muy activa del movimiento Ni Una Menos. Ella comenzó su militancia y activismo cuando fue votada presidenta del Centro de Estudiantes en la escuela secundaria, y en 2013 comenzó a participar de la organización política “JP Evita” enfocándose en la equidad género, la importancia de la economía popular y las luchas por la tierra, techo y trabajo.

El 1º de abril de 2017 fue la última vez que se vió con vida a Micaelacuando salía de un boliche. El 8 de abril se encontró su cuerpo a las afueras de la ciudad de Gualeguay, provincia de Entre Ríos. La autopsia confirmó que fue atacada sexualmente y asesinada.

La muerte de Micaela provocó nuevas manifestaciones del movimiento Ni Una Menos.

Según Carla Bassini, amiga de Micaela, ella entendía los diferentes aspectos de la violencia de género, entendió que hay cuestiones demasiado arraigadas o naturalizadas socialmente, «como el no denunciar o que el sistema judicial y hasta policial no tomaran en serio las denuncias, y que llegar a cambiar, transformar eso significaba un trabajo mucho más costoso y prolongado».

En el desafiante contexto político actual de Argentina, lxs activistas feministas están exigiendo un cambio profundo del sistema, y continúan responsabilizando al estado por la protección de las mujeres y las niñas. Esto incluye asegurar la sostenibilidad de las organizaciones y programas que apoyan y guían a las mujeres, lesbianas y mujeres trans afectadas por la violencia de género.

«Mientras estábamos en el proceso de pedido de justicia por Mica, nosotrxs intentamos resignificar y reflexionar en lo que sucedió, entendiendo que si bien hay sentencias, la ‘solución’ no se trata de una cuestión punitiva ni de odio hacia una persona, que eso es solo un eslabón de una cuestión mucho más profunda, y que la justicia para Micaela era que no pase más lo que a ella le paso» reflexiona Carla.

En octubre, el femicida fue condenado a prisión perpetua y un cómplice a cinco años de prisión de cumplimiento efectivo. Lxs activistas en Argentina siguen diciendo Ni Una Menos y exigen que el Estado ponga fin a los femicidios y que investigue a fondo y termine con la impunidad que violenta a mujeres y niñas.

Micaela García fue una de las 72 mujeres, personas trans y disidentes de género incluídxs en el homenaje de 2017 a lxs defensorxs de derechos humanos que ya no están con nosotrxs.


Por Gabby De Cicco
Fuente: Awid

Paraguay presenta los resultados de la Primera Encuesta del Uso del Tiempo aplicada en el país

La encuesta, aplicada ya en 18 países de América Latina, constituye la primera en realizarse en Paraguay, con el objetivo de generar información sobre la distribución del tiempo de hombres y mujeres en actividades remuneradas, no remuneradas y personales; así como las asignaciones de tiempo desiguales, roles y funciones. La presentación se realizó en el Hotel Crowne Plaza y estuvo a cargo de la Directora de Estadísticas Sociales y Demográficas de la DGEEC, Yolanda Barrios.

Foto: ONU Mujeres

El Ministerio de la Mujer, la Secretaría Técnica de Planificación del Desarrollo Económico y Social, y la Dirección General de Estadísticas, Encuestas y Censos, presentaron los principales resultados de la Primera Encuesta sobre Uso del Tiempo, 2016. Los resultados de la Encuesta permiten valorizar el trabajo no remunerado y visibilizar la participación y el tiempo asignados a la atención de personas dependientes o que requieren cuidados, a fin de que estos datos, sean base de políticas públicas, acordes a las necesidades de la población.

En las palabras de apertura, Florence Raes, Representante de ONU Mujeres, señaló que en los últimos años, se han desarrollado diversas propuestas en torno al análisis sobre la pobreza de tiempo, y sobre los retos para incorporar el tiempo en la medición multidimensional de la pobreza en los países de la región. Manifestó que “Asegurar la inclusión de la pobreza de tiempo en el diseño e implementación de las políticas de los países, a más de 20 años de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, de Beijing, y de cara a la consecusión de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) cobra cada vez más relevancia para avanzar hacia la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres”.

La Represente de ONU Mujeres refirió que a la luz de los datos arrojados por la Encuesta es necesario tener presente tres enfoques claves para generar cambios concretos a través de políticas públicas. “Primero es necesario reconocer el trabajo invisible y no remunerado que realizan hombres y mujeres. Segundo, reducir el tiempo dedicado a estas tareas, mejorando la insfraestructura a la que tienen acceso todos los hogares; y por último, redistribuir el trabajo equitativamente para que no recaiga solo en las mujeres”.

Por su parte, Ana Baiardi, Ministra de la Mujer expresó que a pesar de imaginar los resultados de la encuesta, los datos no dejan de sorprender “los números sorprenden y nos hacen apreciar en papeles el trabajo no remunerado que las mujeres realizan desde que se levantan hasta ser la última en acostarse, con la responsabilidad, nada más y nada menos de cuidar de la familia”. Señaló que ante la evidencia generada por la encuesta, las 12 instituciones del Estado deben trabajar coordinadamente para generar por primera vez una política pública de cuidados.

La aplicación de la Encuesta abarcó todo el territorio nacional, sin incluir a los departamentos de Alto Paraguay y Boquerón, cuyas poblaciones representan menos del 2% del total del país. Entre los meses de mayo a agosto de 2016, la encuesta llegó a 4.272 viviendas, de las zonas urbanas y rurales, donde se recogieron los datos de hombres y mujeres de 14 años y más años de edad que residen habitualmente en viviendas particulares.

La Encuesta se realizó en el marco del convenio de cooperación interinstitucional entre el Ministerio de Hacienda (MH) y la DGEEC, financiada por la Cooperación Técnica No Reembolsable del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). En la etapa preparatoria de su realización participaron el Ministerio de la Mujer y la Unidad Técnica del Gabinete Social (UTGS) con la asistencia técnica de organismos internacionales como ONU Mujeres, la División de Asuntos de Género de la CEPAL, la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AMEXID), el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el Instituto Nacional de las Mujeres de México, la Agencia Uruguaya de Cooperación Internacional (AUCI), el Instituto Nacional de Estadística (INE) y el Instituto Nacional de las Mujeres de Uruguay.

Foto: ONU Mujeres


Principales resultados

Los resultados principales señalan que en promedio, la población de 14 años y más de edad invierte el 56,5% de su tiempo en actividades relacionadas con el trabajo remunerado y un 43,5% en actividades relacionadas con el trabajo no remunerado. Analizando por sexo, los hombres invierten el 74,7% de su tiempo a trabajos remunerados mientras que las mujeres dedican el 38,7%. Por otro lado, en cuanto al trabajo no remunerado, los hombres dedican un 25,3% de su tiempo ante 61,3% de las mujeres.

Trabajo remunerado: El 53,8% de las personas realiza trabajo remunerado y en promedio dedican a la semana cerca de 45,9 horas. Del total de hombres, el 65,5% declaró realizar un trabajo remunerado, dedicando a la semana en promedio 49,5 horas a dicha actividad. Por su parte, las mujeres participan en trabajos remunerados cerca del 42,2%, y le dedican un promedio semanal de 40, 4 horas.

Trabajo no remunerado: El trabajo no remunerado que investigó esta encuesta, incluye el trabajo doméstico, las actividades para otros hogares y la comunidad, el cuidado a miembros del hogar y las actividades agropecuarias exclusivamente para autoconsumo del hogar.

El 85,1% de los hombres participó en al menos una tarea relacionada con el trabajo no remunerado, dedicando en una semana cerca de 12,9 horas, mientras que las mujeres, el 93,9% declaró realizar al menos una actividad del hogar, con una carga semanal de 28,7 horas.

Trabajo doméstico no remunerado: El porcentaje de hombres y mujeres que realizó trabajos domésticos es de 82,3%, las horas semanales que dedicaron a esta labor son 12,6 horas. El 72,9% de los hombres respondió haber realizado trabajo doméstico, donde le dedican 5,3 horas semanales. Mientras que 91,6% de las mujeres realiza trabajo doméstico, con una carga horaria de 18,3 horas semanales.

Cuidado y apoyo a miembros del hogar: El 50% de las personas realizan tareas de cuidado a algún miembro del hogar, y en promedio destinan 10,6 horas en la semana.

Entre los hombres, el 42,9% realiza tareas de cuidado con una carga en promedio de 7,5 horas en la semana. Por su parte las mujeres, participan en un 57,1% en actividades de cuidados a miembros de su hogar y le dedican 12,9 horas en la semana.

Fuente: Onumujeres

diciembre 14, 2017

Alicia Bárcena instó a romper el silencio estadístico sobre la participación de las mujeres en el comercio, la producción y las cadenas de valor

En el marco de la undécima Conferencia Ministerial de la OMC que se realiza en Argentina, la Secretaria Ejecutiva de la CEPAL participó en un evento que abordó la relación entre el comercio y la igualdad de género.

Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, durante el evento Making Trade Work for Gender Equality: From Evidence to Action.
Foto: Cortesía UNCTAD.

Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), instó hoy a los países de la región a romper el silencio estadístico sobre la participación de las mujeres en el comercio, la producción y las cadenas de valor para generar políticas que permitan derribar las barreras que le están impidiendo a la población femenina insertarse en igualdad de condiciones que los hombres en el mercado laboral. Propuso, específicamente, integrar con mayor fuerza este tema en el trabajo de la Conferencia Estadística de las Américas (CEA), órgano subsidiario de la CEPAL.

Bárcena participó en el evento Making Trade Work for Gender Equality: From Evidence to Action (Hacer que el comercio funcione para la igualdad de género: desde la evidencia a la acción), organizado por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), el Centro Internacional para el Comercio y el Desarrollo Sostenible (ICTSD) y los Gobiernos de Finlandia y Suecia, en el marco de la undécima Conferencia Ministerial (CM11) de la OMC que se celebra hasta el miércoles 13 en la capital argentina.

En el encuentro también intervinieron François-Philippe Champagne, Ministro de Comercio Internacional de Canadá; Oscar Stenström, Viceministro de Comercio de Suecia; Terhi Hakala, Representante Permanente de Finlandia ante las Naciones Unidas en Ginebra; el Embajador Aníbal Cabral; Isabelle Durant, Secretaria General Adjunta de la UNCTAD, y Simonetta Zarrilli, Jefa del Programa de Comercio, Género y Desarrollo de la misma institución, con la moderación de Ricardo Meléndez-Ortiz, Presidente Ejecutivo de ICTSD.

El foco del trabajo de la CEPAL en materia de igualdad de género, explicó Bárcena, está puesto en las tres dimensiones de la autonomía de las mujeres: física, económica y en la toma de decisiones.

En materia de autonomía económica, las estadísticas disponibles indican que, pese a que las mujeres tienen en promedio más años de estudios que los hombres, su tasa de ocupación en el mercado laboral es menor que la de sus pares varones, reciben salarios más bajos que ellos en similares condiciones y se desempeñan mayoritariamente en sectores de baja productividad, sostuvo la alta funcionaria de las Naciones Unidas.

“Las mujeres están mucho más preparadas hoy en día para ingresar al mercado laboral, pero enfrentan una barrera social importante: la economía del cuidado las obliga a permanecer en sus hogares cuidando a personas dependientes, niños y niñas, personas mayores y personas con discapacidad, sin remuneración ni protección social”, explicó la Secretaria Ejecutiva, quien llamó a los países a “liberar el tiempo de las mujeres con políticas de corresponsabilidad en materia de cuidado”.

“La estructura productiva de América Latina y el Caribe, intensiva en actividades extractivas, también conspira contra una mayor participación de las mujeres en la fuerza laboral”, resaltó.

Durante el evento, Bárcena también saludó la Declaración conjunta sobre Comercio y Empoderamiento Económico de las Mujeres que se firmará con ocasión de la Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Buenos Aires, que toma como base, entre otros antecedentes, el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) número 5 de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que busca lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas.

“Todos los actores involucrados deberíamos ponernos al servicio de esta declaración”, dijo Bárcena. A su juicio, “los acuerdos comerciales deberían garantizar, por ejemplo, que las mujeres y hombres tengan un trato igualitario en materia de salario”, entre otras materias.

Fuente: Cepal

Catolicadas presenta historias que transcurren en una parroquia donde viven una monja progresista y un sacerdote conservador

* Con un toque de humor, la serie aborda temas de relevancia para las y los creyentes; los derechos reproductivos, la violencia contra las mujeres y la diversidad sexual.

Estrenan capítulo 100 de Catolicadas

Catolicadas presenta historias que transcurren en una parroquia donde viven una monja progresista y un sacerdote conservador

Católicas por el Derecho a Decidir (CDD) estrenó el capítulo número 100 de la serie animada Catolicadas, que busca cuestionar la moral sexual conservadora y la intervención de la jerarquía católica en políticas públicas relacionadas con los derechos sexuales y reproductivos en México.

Además, se propone crear conciencia entre católicas y católicos de México acerca de los derechos humanos de las mujeres y la juventud, tanto en la Iglesia como en la sociedad.

Catolicadas ha sido reproducida 8 millones 767 mil 605 veces y cuenta con 25 mil 908 suscriptores en YouTube; tiene además 295 mil 935 seguidores en la página de Facebook de CDD. 

Con base en documentos de la Iglesia católica, una investigación cualitativa acerca de las opiniones políticas y biografías de distintos obispos mexicanos y las Encuestas Nacionales de Opinión Católica de 2010 y 2014, Catolicadas subraya las incongruencias que existen entre las posturas de la jerarquía católica y el mensaje de Jesús, el Evangelio y la tradición católica, y más recientemente con respecto a las declaraciones del papa Francisco.

Con frecuencia los obispos emiten declaraciones que desconocen los derechos humanos de la feligresía y fomentan la discriminación y la desigualdad, otra muestra de estas incongruencias.

A través de dibujos animados, Catolicadas presenta historias de tres minutos de duración que transcurren en una parroquia local, donde viven una monja progresista (Sor Juana) y un sacerdote conservador (Padre Beto). En cada capítulo se presenta la historia de una persona integrante de la parroquia que enfrenta un conflicto o dilema moral que analizan la monja y el sacerdote.

El Padre Beto y Sor Juana representan en cada capítulo el contraste entre las perspectivas dominantes que existen entre los obispos, por un lado, y el enfoque progresista basado en las tradiciones católicas, los discursos de derechos humanos y el feminismo, por el otro. Con un toque de humor, la serie aborda temas de relevancia para las y los creyentes, entre ellos el ejercicio de la sexualidad, los derechos sexuales, los derechos reproductivos, la violencia contra las mujeres y la diversidad sexual.

A lo largo de cinco años, Catolicadas ha logrado influir en las opiniones, actitudes y comportamientos de los seguidores de la serie. Con el fin de analizar estos cambios, Católicas por el Derecho a Decidir realiza encuestas a través de su página de Facebook, al término de cada temporada.

Los resultados de la última encuesta nos arrojan que el 74% de los seguidores contestaron positivamente a la pregunta “¿Catolicadas ha cambiado algo en ti?”. Entre los cambios personales generados por la serie, los que se mencionaron con mayor frecuencia fueron: Aprendí que la Iglesia no puede discriminar a ninguna persona por lo que piense, exprese y decida; Reconocí que mujeres y hombres deben tener las mismas oportunidades dentro de la Iglesia; Acepté que las mujeres tienen derecho a interrumpir un embarazo en algunas circunstancias.

Después de ver Catolicadas los seguidores están de acuerdo con que la Iglesia católica: Permita el uso de métodos anticonceptivos modernos (92%); Modifique sus enseñanzas sobre la sexualidad (89%); No condene a las mujeres católicas que abortan (81%); Deje de influir en los contenidos oficiales de educación sexual para niños y adolescentes (81%); Acepte el matrimonio entre parejas del mismo sexo (78%).

Católicas por el Derecho a Decidir (CDD) estrenó el 8 de marzo de 2012 Catolicadas con la intención de producir 12 capítulos, pero dada su inmensa popularidad, al día de hoy ha producido 100 capítulos a lo largo de nueve temporadas. La serie ha sido diseminada a través de las redes sociales YouTube y Facebook, y durante más de cuatro años, a invitación de Marta Lamas, se difundió a través del noticiero El Mañanero, conducido por Brozo, lo que permitió ampliar la audiencia de la serie más allá de las redes sociales.


Fuente: SemMéxico, Cd. de México

Adolescencia, sexismo y publicidad

La mayoría de estudiantes de cuarto de ESO del País Vasco que participaron en un estudio sobre la percepción del sexismo en la publicidad se mostró insensible ante el uso sexista y el trato degradante de las mujeres. Así mismo, este colectivo asume muchos de los estereotipos femeninos publicitarios y de prejuicios propios de hace 40 años. El investigador Pablo Vidal ha analizado la respuesta de 528 estudiantes (266 chicos y 261 chicas, de entre 15 y 16 años) de ocho Institutos de Educación Secundaria de la Comunidad Autónoma Vasca al exponerles a siete anuncios con un marcado contenido sexista.


El trabajo de investigación analiza la influencia del sexismo presente en la publicidad en la adolescencia, una línea de investigación poco explorada y que persigue estudiar la imagen de las mujeres desde la perspectiva de las audiencias. En concreto, Pablo Vidal se centra en la perspectiva de género al estudiar el discurso publicitario “pues la imagen de las mujeres que proyecta la mayoría de los anuncios evidencia una clara tendenciosidad al ocultar los avances en igualdad logrados y no reflejar los nuevos roles que las mujeres desempeñan en la sociedad actual”.

En ese sentido, la mayoría de jóvenes adolescentes que ha participado en la investigación se ha mostrado incapaz o ha tenido muchas dificultades para percibir lo que es sexismo en publicidad. Solo un 34% del alumnado (mayoritariamente femenino: 65% alumnas y 35% alumnos) ha demostrado tener esa capacidad, el resto lo confunde o no lo tiene claro. Ello es así porque considera que el sexismo es algo del pasado y no propio de una sociedad que consideran igualitaria, al tiempo que desconoce la manipulación y efectividad del lenguaje publicitario. “Lo que se ve en publicidad también ocurre en la realidad. La publicidad es así”, señalan en sus respuestas.

En palabras de Vidal, “la publicidad facilita que los estereotipos de género, roles de mujeres ya superados e imágenes simbólicas se asuman en la adolescencia como realidad de cómo son los hombres y las mujeres; y ha conseguido que los conceptos de masculinidad y feminidad, vivos hace 40 años, vuelvan a resurgir”.

El sexismo de baja y media intensidad

Para realizar la investigación se han diseñado dos cuestionarios ad hoc (uno de preguntas abiertas y otro de cerradas) y cuatro sesiones de grupos de discusión focalizados y se han utilizado siete anuncios de las marcas Lynx, Natan, Calvin Klein, Gucci, Axe, Cesare Paciotti y Ché Magazine. En cuanto a los análisis de los resultados se han tenido en cuenta las siguientes variables: sexo, ámbito residencial y país de origen.

En sus conclusiones, el investigador destaca que existen grandes diferencias entre alumnas y alumnos respecto a la aceptación del sexismo. “Lo que para una mayoría de chicos es permisible, normal y justificable, para muchas chicas es rechazable, inadecuado o machista. La aceptación del sexismo es algo natural en un 70% de los chicos y en un 30% de las chicas que conciben como habitual y propio de la sociedad que se presenten a las mujeres de forma sexista”.

Percibir el sexismo y distinguir su intensidad en la publicidad tampoco es sencillo para el alumnado adolescente. Una gran mayoría aceptó comportamientos claramente desiguales en anuncios que presentaban un sexismo de baja intensidad. Es decir, cuando las relaciones desiguales no son ofensivas o agresivas de manera explícita, el alumnado las acepta, no las considera sexistas, porque las admite como parte de nuestra realidad social legitimando los micromachismos. Y en todo caso, se entiende que esas proyecciones machistas no son para tanto, pues se consideran en clave humor, como una broma o una exageración graciosa.

El sexismo de intensidad media, que maltrata y humilla a las mujeres, pasa desapercibido entre la mayoría de los chicos (entorno al 80%) cuando el producto se dirige a los hombres. De hecho, el anuncio no se considera sexista. Y tanto ellos como ellas admiten que en publicidad se motive a los hombres degradando a una mujer cuando publicitan productos masculinos.

Respecto a los arquetipos y estereotipos sexuales que existen sobre las mujeres, los alumnos y alumnas muestran una sensibilidad diferente. Ellos y ellas identifican con facilidad al arquetipo de mujer-objeto o mujer-trofeo; sin embargo, cuando se presentan otros estereotipos (mujer-ama de casa, mujer mantenida; mujer infantil; mujer devora hombres y, sobre todo, mujer víctima) son ignorados o no percibidos por la mayoría.

En el transcurso de la investigación, también se ha detectado que una gran parte de los jóvenes adolescentes conviven de forma natural con la violencia machista. De hecho, la agresividad en el hombre es vista como un factor de poderío masculino. Ahora bien, cuando de la agresividad se pasa a la violencia, el rechazo de las mujeres es unánime, pero en los hombres surgen dudas, matizan la violencia y no acaban de condenarla. En este sentido, un 33% del alumnado se mostró en total apoyo al sexismo de los anuncios y un 10% de este grupo se posicionó a favor de la violencia contra las mujeres y en contra de la igualdad.

Mundo rural versus urbano

Pablo Vidal en sus conclusiones señala que el alumnado del medio rural es menos sexista, percibe con más claridad los estereotipos, denuncia de forma activa el maltrato de las mujeres en publicidad y defiende en mayor medida posiciones de respeto a las mujeres y la igualdad. Estas actitudes se explican porque “el alumnado del entorno urbano percibe la publicidad como espejo de su mundo y reflejo de las nuevas tendencias y de los nuevos estilos de vida a imitar. Es decir, es un alumnado menos crítico y más sexista que el rural pues acepta acríticamente todo lo que llega”.

Así mismo, el alumnado masculino urbano es el más machista y el alumnado rural femenino el más feminista. Estas características se explican por la diferente socialización que se establece a través del ocio y del juego entre el alumnado rural y el urbano. En el medio rural los niños y niñas de diferentes edades se entretienen juntos en el exterior y en diferentes espacios. En el medio urbano, sin embargo, juegan solos y solas en su habitación, y sus juegos son más sedentarios propios del hogar y relacionados con las nuevas tecnologías.

Por último, Vidal ha detectado que el alumnado migrante es ligeramente menos sexista que el nacido en la Comunidad Autónoma Vasca. Se diferencia del autóctono porque se muestra más crítico ante el sexismo maltratador y el sexismo agresor. “En definitiva, los resultados de esta investigación deben hacer reflexionar a quienes, bajo la influencia de estereotipos culturales y falsos clichés, creen que las personas migrantes no están tan avanzadas en las relaciones entre géneros y en el reconocimiento de la igualdad como las personas autóctonas de la CAPV. Desde luego, esta creencia no aparece en absoluto reflejada en el alumnado adolescente migrante residente en la CAPV que participó en la investigación, el cual se mantuvo ligeramente por encima del autóctono en su percepción y rechazo del sexismo”.

Como conclusión general, tras realizar el análisis de las respuestas del alumnado de cuarto de ESO de entre 15 y 16 años, Pablo Vidal también detecta que “el discurso de las relaciones entre iguales va ganando terreno entre las jóvenes y de forma muy tímida entre los jóvenes, ya que estos deben enfrentarse a sus propios arquetipo y estereotipos, sobre todo al de ‘varón viril’ (masculinidad hegemónica) que los maniata y les impide avanzar al mismo paso que las mujeres”.

Referencia

Sobre el artículo original

Nota de la editora

El artículo apuntado en la referencia es parte de la tesis doctoral (Psicología Evolutiva y de la Educación) La percepción del sexismo en la publicidad: un estudio con alumnado adolescente de la Comunidad Autónoma del País Vasco, defendida por Pablo Vidal Vanaclocha en la UPV/EHU en junio de 2017. 

Fuente: Mujeres con Ciencia