noviembre 23, 2017

Homenaje a Simone de Beauvoir (1908-1986). Gracias, Simone

Bénédicte Martin (1978), escritora francesa dedicada a la literatura erótica, reflexiona en torno a la vida y la obra de Simone Beauvoir buscando conciliar la lógica del pensamiento feminista con la natural pasión que siente la mujer hacia el hombre.


Carta a Algren

A Simone de Beauvoir le quitaré el moño. Haré que su cabello caiga como el cabello de Penélope, escondido por un turbante, sobre los suaves hombros de una mujer que apenas está por convertirse en una. Y que incluso más allá de la muerte seguirá convirtiéndose en una.

¿Qué clase de feminista se es cuando se está enamorada? ¿La sed de independencia es ahogada por una pasión que atraganta?"

Simone respondió a la feminista alemana Alice Schwarzer, quien le había preguntado al final de su vida, «si habia omitido algunas cosas en sus memorias»:

«Sí. Hoy me gustaría decirles a las mujeres como viví mi sexualidad.»

Sí, Simone, eso me ayudaría. Durante este verano, en la víspera de mis 40 años, seguiré soltera, al igual que seguiré teniendo visiones infantiles de cuentos de hadas, como en las encantadoras escenas en las que hay pajaritos cómplices de la felicidad de una joven a la que ayudan a colocarse un vestido mientras ella gira sobre sí misma envuelta en un encanto orgásmico.

Simone, me gustaría saber: ¿Qué clase de feminista se es cuando se está enamorada? ¿La sed de independencia es ahogada por una pasión que atraganta? ¿En dónde se mete aquella mujer que busca crear su propio destino cuando está siendo devorada? El tema que expuso en su exposición de filosofía de 1929, «Libertad y contingencia», ¿seguía teniendo sentido alguno mientras que usted, enamorada, le llevaba servilmente el café a sus amantes?

Simone, durante mi infancia, le veía en el mercado de la calle Daguerre. Mi abuela, mientras compraba espárragos para su marido el comisario, me hacía voltear la cabeza como a una muñeca a la que se desarticula para que viese pasar por el puesto de las mandarinas, aquella alma galardonada con éxitos literarios, cardada por el frío y con pequeños tacones al igual que todas las mujeres durante mi infancia.

«Mira Noucha, es una gran dama, una guerrera, ella liberó a las mujeres del mundo entero. Pero date prisa, si no logro comprar las chuletas en la carnicería, tu abuelo se va a molestar conmigo.»

Simone y yo habíamos vivido bajo el mismo cielo. Samuel Beckett también. Eran mis vecinos y sabía que entre el Nobel y el Goncourt, había de que estar orgulloso por vivir en el catorceavo distrito de París. Pequeño vecindario de poca elegancia entre el hermoso sexto distrito y el triste Montrouge. Aquí hay que esforzarse. Nos afanamos entre la Cité Universitaire y Le Lilas de la Closerie. Nos amamos al pasar junto a los paneles solares de l’Observatoire y vamos y venimos por las avenidas repletas de castaños bajo la sombra obscura de la Cárcel de la Santé. 

Simone vivía en la calle Schoelcher, Samuel y yo, en el bulevar Saint Jacques. Y fue de esta manera, que, a mis trece años, cinco años luego de su muerte, comenzaba a leer Memorias de una joven formal.

Había establecido un lazo evidente entre su Cours Désir1 y mi Notre-Dame-des-Champs2, aquellos dos sitios se encontraban en el sexto distrito de parís, y olían a guardado, olía como aquellos lugares en el que las ancianas impartían clases y a ese perfume blanco de vainilla de las señoritas. De esas que entre tres oraciones, una confesión, dos retiros y cien Padre Nuestro que escribir, se besan entre ellas con inocencia, apasionadamente, con sus bocas llenas de ostias, ya que la comida de la cantina es repugnante y que a veces, cuando se es adolescente, se vive con hambre.

En casa nos gustaba tomar a Simone como ejemplo para demostrar que ser mujer era una bendición."

Rápidamente comencé a identificarme con Simone ya que llevaba uniforme: una falda de pliegues azul marina y una blusa bordada con mi nombre. Me gustaba la B mayúscula con sus curvas que parecían senos o un corazón incompleto. Simone y su de Beauvoir, tuvo que haber tenido el mismo en su uniforme, hecho con punto al derecho.

Simone mencionaba en este libro la ruina de su padre que había sido causada por los préstamos rusos. Esas mismas montañas de papeles inútiles que acabaron por tapizar los muros del cuarto de lavado de mis bisabuelos en l’Oise. A veces se hace todo lo posible para no dramatizar.

También recuerdo aquel fúnebre 25 de marzo de 1991 en el que me enteré que su mejor amiga Zaza había muerto el 25 de noviembre de 1929. Estuve de luto hasta el libro siguiente, Pájaros de Fuego de Anais Nin, ya que El Infierno3 no estaba en el último e inaccesible nivel de la biblioteca, estaba en cada una de sus estanterías. En casa nos gustaba tomar a Simone como ejemplo para demostrar que ser mujer era una bendición. La vida de Simone de Beauvoir era la prueba evidente y accesible que demostraba que otro tipo de vida era posible al haber sido destinada a ser mujer.

Los años han pasado, pero Simone siempre estuvo a mi lado. Llena de grandes ambiciones que yo misma alimenté, motivada por mi padre y mi madre, empecé a escribir, era la único que quedaba para mí y entendí también que, «Ya no había Dios que me amase, que, en lugar de esto, despertaría el fuego en millones de corazones. Al escribir una historia inspirada en mí, volvería a crearme y justificaría mi existencia».

Simone, Simone, ¿qué es lo que has hecho con la mujer que soy? Esta mujer insaciable que se arruina comprando libros y vestidos. Una mujer, que al igual que usted, sabe que estará condenada a una soledad chupatintas, al tictac del reloj, a las tazas de té durante todo el día, a los lentes pegados sobre la nariz, a los tacones con punta de aguja.

Hasta que no se logre demostrar lo contrario, jamás seré la esposa, seré la amante. Esto me mata, cuando viene a verme a las ocho de la noche para que nuestros labios se unan, para robarle algunos besos. Se casará en algunas semanas. Sigo tratando de robarle a su presencia algunas palabras románticas. Hago reservas de placer para los malos momentos que están por venir. Mi satisfacción sexual curará mis heridas.

Simone, ¿qué es lo que ha hecho conmigo? Una feminista que nunca será la otra mitad de una pareja tranquila, ya que nunca tuve una, por culpa de mi belleza particular. Ojos negros, piernas largas, un lunar parecido a un chupón color rojo rubí en mi cuello que constantemente llama la atención de las miradas y levanta sospechas. Esta es la suerte que me ha tocado. Mi voz posee eso que tienen los encantadores de serpientes. Hago parte de ese grupo de mujeres que acumulan un máximo de ternura en muy pocos intermedios sexuales.

Soy Simone cuando leo y fumo sola durante la noche. Soy Simone cuando me compro hojas blancas. Soy Simone cuando viajo a lugares lejanos. Soy Simone cuando me toman de la mano y mis ojos brotan lágrimas. Soy Simone cuando vivo sola con mis libros en una casa escondida en el bosque. Soy Simone cuando interrumpo a los hombres. Soy Simone cuando aprieto las muñecas de mis conocidos y abrazo con fuerza el cuerpo que me estrecha. Soy Simone cuando fornico ya que el rastro de mis dedos frota el sudor que aparece sobre la espalda de mi amante. Finjo tener todo y no necesitar de nada. Soy Simone porque me cuestiono al confrontar mis convicciones feministas con los estragos de la pasión.

Simone, hemos olvidado que también has escrito: «Todas las noches, antes de dormir, lloraba durante largo rato.» 

Sartre era banal en su revolución. Solo había dos aguijones en su vida: su pluma y su sexo. Uno le daba legitimidad al otro e inversamente."

Contaba las horas cuando Sartre la dejó. Admite haberse descuidado a si misma al principio de su relación. Veinte años más tarde, en un capítulo de El Segundo Sexo (1949), el de «la mujer enamorada», habla de la trampa que es la espera, el abandono de la vida, el abandono de su propio juicio para beneficiar al hombre que se ama.

Aceptó el pacto de unión de Jean-Paul Sartre en octubre de 1929, frente a la fuente de Médicis, en el jardín de Luxemburgo. Aquel verano se había prolongado. Aceptó el pacto porque en el fondo no tenía elección.

«Sabía que Sartre no deseaba casarse, no podía desearlo yo sola».

Sin matrimonio, sin mentiras, sin hijos, ninguna disimulación para evitar los celos, una vida doméstica en la que cada quien estaría por su lado. «En la alta nobleza, es de mal gusto vivir con su mujer». Una existencia llena de viajes, en fin «una vida en la que se podría dar lo mejor de sí».

Sartre, sabio y astuto como un hombre, estaba persuadido de que la verdadera generosidad en el amor, era amar la libertad del otro.

La generosidad que Sartre le pedía a Simone, era que le dejase seducir tranquilamente a todo aquello que se pareciese de cerca o de lejos a una estudiante de la Sorbona. Finalmente, Sartre era banal en su revolución. Solo había dos aguijones en su vida: su pluma y su sexo. Uno le daba legitimidad al otro e inversamente. ¿Podría culparle? Nuestros cuerpos de escritores son tan débiles.

Sartre representaba al existencialismo. Él y sus compañeros estimaban que «los individuos no eran ni más ni menos que la suma de sus actos». En nombre de la verdad, se propusieron «vivir sus propias vidas y que fuesen juzgadas por la posteridad».

El apóstol de la transparencia lo había prometido, jurado, escrito, grabado: no habría ningún problema con esta nueva visión de la pareja ya que su amor por Simone, era necesario. Tendría durante toda su vida, el estatus de esposa «morganática» y su amor por las demás mujeres sería contingente. Pusieron la verdad por encima de todo. Digámonos todo, escribamos todo aquello que toquemos, con todos aquellos con quienes nos acostemos, sin omitir ningún detalle anatómico.

Simone lo había prometido, jurado, escrito grabado: Sartre estaría ahí para escucharla y aconsejarla respecto a todos aquellos deseos que le animaran. Pero rápidamente no tardaron en mentirse. Sartre no era bueno en la cama y Simone no se atrevía a decírselo. El apetito sexual de Simone era mucho mayor. Simone era de esas mujeres que hacen el amor varias veces al día. Una mujer a la que se rocía con agua para que crezca. Una verdadera flor.

En cuanto a Sartre, tuvo hasta siete amantes al mismo tiempo. Difícil cuando no se es bueno en la cama... mantenía a cada una de ellas. Una mañana, Olivier Todd le preguntó, como hacía para tener tantas mujeres. Sartre respondió: «Les miento, es más fácil y más correcto». «¿Incluso al Castor?».«Particularmente al Castor. »

El Castor era Simone, podría decirse que hay sobrenombres más románticos que este. Dejaron de fornicar y rápidamente su relación se convirtió en una fraternidad sin erotismo directo.

Sin erotismo directo, ya que Simone, cuando era profesora, tenía relaciones lésbicas con algunas de sus alumnas. Dulces lésbicos4, secretos con labios sabor a fresa, caramelos con senos de chocolate llamadas Olga, Wanda, Nathalie, Bianca... los probaba y luego se las entregaba a Sartre. Su correspondencia (póstuma, ya volveré a hablar de esto) en lo que respecta este tema es inequívoca. En este embrollo de alianzas acrobáticas, de «pasiones orgánicas», a Simone le costó más manejar a sus novias. Entre manipulaciones, estrategias maliciosas, rodeos y protecciones dudosas, Sartre le aconsejó amablemente que dejara a sus pequeñas criaturas «como a un escupitajo, eres malvada» (carta del 23 de diciembre de 1939).

Pero en realidad, todo eso ya lo sabemos:
Los chanchullos de Sartre, su deseada boda con la rusa Léna Zonina, su interprete en Moscú, o su relación con Dolores Vanetti en los Estados Unidos.

La homosexualidad de Simone que solemos llamar su parte obscura, cuando en realidad es probablemente ahí donde yacía su parte más luminosa.

La boda imaginaria de Simone con su amante americano, al que dijo: «Eres mi esposo» a lo que él respondió: «Usted es mi mujer»

Citaba, sin vergüenza alguna, las palabras de Catherine de Sienne dirigidas a la hermana Barthelemi della Seta, una monja de Pisa: «Sabes que tú eres su esposa, que te ha desposado, a ti y a todas las criaturas, no con un anillo de plata, sino con el anillo de su carne».

En realidad, Simone y Sartre eran sensibles al amor, sin embargo, vivían en un mundo en el que la paz podía ser quebrantada en cualquier momento.

El «Tiempo Moderno» de antaño, los años pasados y la edad, le demostraron Simone, que no se puede vivir sin sentimientos.

Simone, es ahora que vuelvo a hacer mi pregunta:

¿Qué tipo de feminista se es cuando se está enamorada?

Traté de encontrar la respuesta en sus libros publicados mientras seguía en vida y no encontré ninguna respuesta. No hemos conversado sobre esto luego de su muerte. Esos días en los que voy a honrar a mis muertos por la mañana en el cementerio de Montparnasse. En el mismo lugar en el que quiero ser sepultada bajo una losa de cristal.

Dese cuenta: usted, soy yo.

Fui a tocar la piedra fría y clara de la tumba de Simone.

«¿Simone, me escucha? Soy una mujer que va caminando sola por su existencia, por ciudades lejanas, bajo los espesos castañares y por las altas montañas. Solo tomo los caminos que me agradan. Simone ¿me escucha? Soy Benedicte, esa que elegirá el ganador del premio Goncourt en lugar de cualquier cosa en el mundo. Simone, no me limitaré a la felicidad, la consolación de los mediocres. Creo en mi trabajo y perseveraré en ello. Escribiré cada día, pues mi esencia se encuentra ahí. Simone, ¿qué feminista se es cuando se está enamorada? ¿Cómo cohabitan la razón y el deseo carnal?

Nada sucederá porque Dios no existe. 

Luego, fui a tocar a los libros póstumos, en especial esas «dulces cartas» enviadas a su amor americano, Nelson Algren. Simone es la Pala d’Oro de la Basílica de San Marco de Venecia. Es esa joya de oro y de piedras preciosas que se logra admirar detrás del altar. Un ser tallado que esconde todo su encanto, un tesoro escondido.

Para ese entonces, estaba escribiendo El Segundo sexo, obra en la cual atacaba al mito de la feminidad.

Denigró y desvalorizó a la mujer lesbiana, argumentaba en favor de la independencia financiera de la mujer, para que esta se sintiera realizada, pero al mismo tiempo era mantenida financieramente por Sartre. Dio y dio dinero. «Es útil asegurarse el apoyo de un hombre para tener éxito», esta frase que había pronunciado durante su juventud, la sepultó en un limbo para siempre, ya que no podía reconocer decentemente la ayuda de un hombre pues era la teórica en jefe de la emancipación femenina.

Personalmente, no estaría en contra de cualquier ayuda financiera que me hiciese estar a la talla de mi destino, dar lo mejor de mí. Hay benefactores en las artes plásticas, ¿por qué no en la literatura? Es solo una pregunta...

Volvamos al tema. 

Reprochaba a las mujeres sumisas, vasallas, devotas, serviles, regeneradoras, que se habían olvidado a sí mismas mientras pasaba las páginas.

Pero de vez en cuando, descansaba para ir a fumar un cigarrillo, aplastaba la colilla y leía cartas de amor llenas de pasión que decían:

«Querido, le amo como una completa idiota últimamente»

Miércoles 17 de marzo de 1948

«Mi marido y su cerebro de oro. Gracias por el libro dorado también que ha sido hecho por una mano dorada, siempre es grato contemplar la palabra «amor» escrita sobre el papel o en sus ojos, cariño»

Miércoles 19 de noviembre de1949.

«!Oh Nelson! Seré amable, seré buena, ya vera, limpiaré el piso, cocinaré, escribiré su libro al mismo tiempo que el mío, haré el amor con usted cada noche diez veces y por el día también, aunque esto pueda cansarme un poco. Si, será agradable tener nuestro hogar, escribir, nadar y amarnos»

Sábado 14 de enero de 1950.



Seguramente Simone fue buena tanto como trabajadora como en las felaciones"

Simone se moría de amor por él. Gran enamoradiza, caprichosa, que requería cariño, limpiaba su ego con un trapo, el tipo de mujer que ve de los faros delanteros del auto hasta la ventana, ese mismo tipo de mujer, al igual que yo, que se mienten alegremente sabiendo que nuestra autonomía corre peligro, a ese tipo al que no le es suficiente los simulacros de amor. De esas a las que hombres en hermosos autos tratan con sadismo. El tipo de mujer que, como yo, conservó el hábito de succionar infantilmente las tapas de los bolígrafos o la madera de los creyones que servía para hacer correcciones y que reproducirá probablemente al besar a alguien o al hacer alguna felación a alguno de sus amores masculinos. En cuanto a Simone, citemos aquellos que fueron importantes: René Maheu, Jacques-Laurent Bost, Fernando Gerassi, Nelson Algren y Claude Lanzmann.

Seguramente Simone fue buena tanto como trabajadora como en las felaciones.

Nos agrada tanto imaginárnosla exclusivamente en su escritorio, tan aplicada, recta y silenciosa. «Industriosa», hubiese dicho Lacan. Pero tras esas apariencias de seriedad y de austeridad, muy a menudo se esconde la bestia.

Esas nalgas que ahora estaban colocadas, apretadas frente a su mesa, eran las mismas que se dilataban con los dedos llenos de secreción vaginal. También es necesario saber que hay que leer en los labios de las vaginas de las escritoras, hay que saber qué y cómo se alimentan sus vaginas. La secreción vaginal, esa tinta invisible, esa tinta agradable que se desvela año tras año en los cuerpos a los que se ama. Simone escribió mucho con esta tinta. Aquello que no se atrevía a escribir, lo escribía sobre el rostro de sus amantes y con cartuchos enteros en los testículos de estos. Sí, habría que aprender a leer todo aquello que no escribió, las acciones reveladoras de su destino como mujer que solo supo desvelar después de su muerte.

Simone fue maravillosa, autorizó la publicación póstuma en 1990 de su correspondencia con Sartre, Cartas a Sartre, lo que hizo que el público les despreciase y les considerase como a dos pervertidos, dos laicos. 

Insisto, Simone fue doblemente genial por haber autorizado a su hija adoptiva quien poseía los derechos de autor, Sylvie Le Bon de Beauvoir a imprimir su correspondencia con Nelson Algren. Cartas a Nelson Algren en 1997. 

La verdad, al igual que su vida sexual, fueron reveladas al público, y puesto a que había sido una existencialista, Simone, aun después de la muerte, seguía afirmando su transparencia.

«La existencia precede a la esencia». A esto le agregaría: «La esencia se queda en las cenizas»

La edición de toda esta confusión amorosa luego de su muerte fue parte del proceso. 

Sabía que esas cartas arrugarían sus vestidos de crepé de China y sus pañuelos de gran Dama, que despeinarían ese ajustado moño sujetado por un peine, igual de ajustado que el de una mujer de letras. Sabía que esto ensuciaría su imagen, así como se mancha un vestido negro con un collar de perlas de semen. Sabía que esa relación «esencial», encorbatada, llena de escamas sobre sus ojos, vestida con cinturones de cuero pulido, o faldas de muselina, perfumada y pesada por los collares de la cual estaba hecha, seria juzgada.

Sí, aquí sentada sobre usted, escucho al feminismo y al placer asociarse después de tantos años. Sujeto y objeto unidos al fin. "

Simone, mi bella Simone de ojos claros, la beso, la quiero, por eso es que la amo. Al morir, añadió aún más carne a su posterior y puso sus senos a la disposición de una máquina de escribir y de las impresoras rotativas. Su muerte fue catártica, al igual que la portadora de la verdad. Su muerte liberó aún más a las mujeres. Desde la muerte, nos envía un último mensaje, el fracaso de su pacto con Sartre y su feminismo autoritario, demasiado teórico, demasiado conceptualizado. 

Cuando estoy frente a su lápida, entiendo los problemas amorosos que vivió, también veo sus elegantes singularidades, sus sinvergüenzuras.

Sí, aquí sentada sobre usted, escucho al feminismo y al placer asociarse después de tantos años. Sujeto y objeto unidos al fin. 

Sí, aquí sentada sobre el mármol blanco, con el rostro bajo un rayo de sol, froto el musgo del cementerio. Aparecen las palabras que no escribió con su mano, pero que fueron escritas en el viento con su perfume.

El amor, el verano, las cosas olvidadas, las cosas obligadas, los vestidos de lunares, la tinta hecha con secreción, el sexo de Sartre como si fuese un tubo de ensayo.

El amor, el verano, lo que el futuro me depara, lo que le hizo llorar, lo que le hizo ocultar sus faldas.

El amor, el verano, las marcas de sol sobre mi piel, que será el contorno de mi próximo amor.

Simone, le debo esto. Gracias por haberse quitado su ropa interior. Sé que es de rayas ya que son las líneas que se encuentran en mis libros.

Simone gracias, pues, aunque ahora sea prisionera de una tumba, nos entregó la llave y nos ofreció algo que el feminismo todavía tiene que lograr: el placer, oh si, el placer. 

1. Establecimiento privado católico parisino
2. Escuela ubicada en Paris
3. Del francés Enfer, infierno es el término que comúnmente se utiliza para hacer referencia al lugar en donde se encuentran los libros eróticos de una biblioteca.
4. La palabra hace referencia al clítoris en francés

Fuente: El Universal

CEPAL propone avanzar hacia “ciudades cuidadoras” en América Latina y el Caribe

De izquierda a derecha: Elkin Velásquez, Director Regional de ONU-Habitat para América Latina y el Caribe; Claudia Pascual, Ministra de la Mujer y la Equidad de Género de Chile; y Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL.
Foto: Carlos Vera/CEPAL.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) propuso hoy, en el marco del Seminario internacional ¿Quién cuida en la ciudad? Políticas urbanas y autonomía económica de las mujeres, avanzar en la construcción de “ciudades cuidadoras”, donde el Estado, el mercado, las familias, la comunidad, los hombres y las mujeres se hagan cargo, en un contexto de corresponsabilidad y solidaridad, de las labores de cuidado necesarias para la reproducción de la sociedad.

El evento de dos días, que se celebra en la sede del organismo regional en Santiago, fue inaugurado por Claudia Pascual, Ministra de la Mujer y la Equidad de Género de Chile; Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL; Elkin Velásquez, Director Regional de ONU-Habitat para América Latina y el Caribe, y María Nieves Rico, Directora de la División de Asuntos de Género (DAG) de la CEPAL.

Las urbes latinoamericanas -en una región con una tasa de urbanización del 79,5%- exhiben enormes desigualdades que forman un entramado complejo de enfrentar, con expresiones como segregación socioespacial, altas tasas de violencia y deterioro ambiental, planteó Bárcena. A ellas se suman desigualdades de género en materia de acceso a ingresos propios, niveles de pobreza, uso del tiempo y dedicación al trabajo remunerado y no remunerado, enfatizó.

“La incorporación de las mujeres al mercado laboral no ha ido de la mano de una mayor participación de los hombres en las tareas domésticas y de cuidado en los hogares, lo que presenta retos para las políticas públicas urbanas”, sostuvo Bárcena. Según datos de encuestas sobre el uso del tiempo de 9 ciudades capitales de la región, las mujeres están sobrerrepresentadas en el trabajo no remunerado, destinando entre 15,8 y 34,5 horas semanales más que los hombres a este tipo de tareas, mientras que en materia de trabajo remunerado se produce la situación inversa, apuntó.

Al respecto, la Ministra de la Mujer y la Equidad de Género de Chile, Claudia Pascual, señaló que la encuesta nacional sobre uso del tiempo llevada a cabo en el país en 2015 reveló que “las mujeres ocupadas, desocupadas e inactivas, todas, sea cual sea su condición, realizan al menos el doble de horas diarias de trabajo no remunerado en comparación a los hombres en esas mismas categorías”.

Por ello, dijo, el Gobierno ha implementado diversas políticas y programas con enfoque de corresponsabilidad, que van desde el aumento de la oferta de cupos en las salas cunas y jardines infantiles hasta el diseño de un sistema nacional de cuidado.

Por su parte, Elkin Velásquez, Director Regional de ONU-Habitat, destacó que la Nueva Agenda Urbana –adoptada en la Conferencia Habitat III realizada en 2016 en Quito- y el Plan de Acción Regional para la implementación de la Nueva Agenda Urbana en América Latina y el Caribe son instrumentos necesarios para pasar de las ideas a la acción en materia de desarrollo sostenible con igualdad de género en las ciudades.

América Latina y el Caribe tiene 18.000 municipalidades y el llamado es a generar los mecanismos concretos para erradicar la segregación socioespacial y promover el empoderamiento económico de las mujeres en las ciudades, entre otros desafíos, dijo Velásquez.

Para Bárcena, la propuesta de la CEPAL, contenida en el libro ¿Quién cuida en la ciudad? Aportes para políticas urbanas de igualdad, aspira a lograr una ciudad que cuide y que sea inclusiva, lo que implica contar con políticas urbanas que respondan a los desafíos de sociedades en creciente transformación demográfica, socioeconómica, social y tecnológica.

El documento recoge experiencias y análisis sobre siete ciudades de la región, realizados en el marco del proyecto “Desarrollo urbano, autonomía económica de las mujeres y políticas de cuidados”, implementado por la DAG con el apoyo de la Cuenta de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

“Necesitamos repensar la planificación urbana y las inversiones en las ciudades para combatir la desigualdad de género”, utilizando instrumentos como la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, la Agenda Regional de Género, la Estrategia de Montevideo para la implementación de la Agenda Regional de Género y el Plan de Acción Regional para la implementación de la Nueva Agenda Urbana, indicó Bárcena.

Fuente: División de Asuntos de Género, Cepal

noviembre 22, 2017

Niega Estado mexicano “tortura generalizada” en Atenco


CIMACFoto: César Martínez López

Como hace 11 años, las mujeres sobrevivientes de tortura sexual de Atenco denunciaron los hechos de tortura sexual cometida en su contra por agentes de los 3 niveles de gobierno.

Ahora, frente a las y los jueces de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH), y como hace 11 años, el Estado mexicano, a través de sus funcionarios, insistió en que los operativos obedecieron a un “enfrentamiento entre dos bandos: policías y manifestantes”, negó que hubo tortura generalizada y enfatizó que el daño a las mujeres se había reparado.

Durante las audiencias públicas realizadas este 16 y 17 de noviembre, en la sede de la CoIDH, en San José, Costa Rica, por el caso de tortura sexual contra 11 mujeres peticionarias de Atenco, la comitiva mexicana, encabezada por el subsecretario de Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Miguel Ruiz Cabañas Izquierdo, trató de justificar el contexto de las violaciones sexuales.

Desde el jueves 16, cuando cinco de las 11 mujeres presentaron su testimonio oral para dar cuenta de que fueron detenidas de forma arbitraria, golpeadas, manoseadas y pellizcadas en senos, pezones, piernas, pubis, glúteos, ano y vagina, los funcionarios mexicanos trataron de “contextualizar” los hechos y aclarar que ya habían tomado medidas de reparación por este caso.

Incluso cuando el embajador Ruiz Cabañas Izquierdo trató de dar un discurso sobre el respeto a los Derechos Humanos (DH), fue interrumpido por la abogada de Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (Cejil), Florencia Reggiardo, quien lo objetó toda vez que en esa etapa del proceso solo se debían hacer preguntas a las sobrevivientes que declaraban.

Asimismo el director del Área de Casos de la Dirección General de Derechos Humanos y Democracia de la SRE, Carlos Uriel Salas Segovia y la directora de Derecho Internacional de la Consultoría Jurídica de la misma dependencia, Karla Victoria Jones Anaya, cuestionaron a las víctimas si conocían los informes donde ofrecieron medidas para reparar el daño.

Para afianzar esta posición, el viernes 17 el embajador Ruiz Cabañas Izquierdo destacó que había 52 policías “consignados” y que en una audiencia realizada el 14 de marzo de 2013 ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el Estado mexicano reconoció violaciones a DH y negó que el caso Atenco ocurriera en un contexto de “tortura generalizada”.

También dijo que, de acuerdo con una investigación realizada en 2009 por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, no hubo y no hay elementos para juzgar a mandos superiores jerárquicos, no hubo una orden para violar DH y que el uso de la fuerza fue una acción legítima y legal, aunque reconoció que hubo “excesos”.

Nuevas reparaciones

En voz del embajador, el Estado mexicano pidió que no se ordenen “nuevas medidas de reparación” adicionales a las propuestas por el gobierno mexicano, y acusó a la CIDH, organismo que envió el caso a la Corte, de incurrir en errores graves y violaciones procesales en este caso.

Como respuesta a los alegatos de la comitiva mexicana, las litigantes de Cejil y del Centro de DH Miguel Agustín Pro Juárez (Centro Prodh) acompañantes legales de las denunciantes, aclararon que ningún autor de los crímenes ha sido sancionado. La abogada del Prodh, Araceli Olivos Portugal, dijo que la información vertida era un ejemplo de la “retórica de la impunidad” para justificar la brutalidad policial de hace once años.

Para desmentir los dichos del Estado, la abogada Stephanie Erin Brewer precisó que la investigación de la SCJN, que no era penal, encontró que la violencia en los operativos policiales de Atenco fue tolerada por omisión por la cadena de mando, es decir, por los jefes de la policía que conocieron y toleraron los hechos.

Al contrastar las versiones, los jueces del alto tribunal, Humberto Antonio Sierra Porto, Roberto F. Caldas, Eduardo Vio Grossi, Eugenio Raúl Zaffaroni, Patricio Pazmiño Freire y la jueza Elizabeth Odio Benito, notaron una radical y distinta forma de ver los hechos.

Por esa razón una pregunta en la que insistieron fue saber si había o no responsables condenados. El fiscal general de Justicia del Estado de México, Alejandro Jaime Gómez Sánchez, tuvo que matizar los dichos y señalar que las 52 personas imputadas eran probables responsables y que en realidad no había ninguna condena.

El fiscal destapó la verdad negada cuando afirmó que en un principio hubo una sentencia por el delito de actos libidinosos que finalmente fue revocada. Además, dijo, de los 52 imputados, sólo 18 siguen en proceso. “No hay impunidad porque los procesos legales siguen”, consideró.

Los jueces pidieron que en la siguiente etapa, deberán enviar alegatos por escrito, las víctimas deberán informar por qué consideran que hubo una estrategia (avalada por el entonces gobernador Enrique Peña Nieto) para ejercer tortura sexual ya que “una cosa es solicitar la intervención de la fuerza pública y otra masivas violaciones” y pidió al Estado informar cuántos policías participaron y cuántos civiles había, entre otros datos.

Las 11 mujeres de Atenco piden reparación para ellas pero también para evitar la repetición de los hechos. Es por ello que demandaron que se reconozca el uso excesivo de la fuerza policial, la violencia contra las mujeres, la tortura como mecanismo de control y la impunidad que permite su repetición crónica.

En su camino hacia la justicia, Mariana Selvas Gómez; Georgina Edith Rosales Gutiérrez; María Patricia Romero Hernández; Norma Aidé Jiménez Osorio; Claudia Hernández Martínez; Bárbara Italia Méndez Moreno; Ana María Velasco Rodríguez; Yolanda Muñoz Diosdada; Cristina Sánchez Hernández; Patricia Torres Linares y Suhelen Gabriela Cuevas Jaramillo; han encontrado más víctimas de tortura sexual, una técnica que consideran, se usa para desmovilizar a la sociedad, reprimir o fabricar culpables.

Por ello, durante tres años mantuvieron la campaña “Rompiendo el silencio. Todas juntas contra la tortura sexual”, que actualmente está integrada por 24 mujeres de diferentes regiones del país.

Por Anayeli García Martínez, enviada
Fuente: Cimacnoticias | San José, CR.-

Amnistía revela alarmante impacto de los abusos contra las mujeres en Internet 20 noviembre 2017


Una nueva investigación de Amnistía Internacional ha revelado el alarmante impacto que tienen en las mujeres los abusos y el acoso en las redes sociales, con mujeres de todo el mundo que informan de estados de estrés y ansiedad o ataques de pánico como consecuencia de estas experiencias dañinas en Internet.

El mes pasado, mujeres de todo el mundo boicotearon Twitter durante un día, sirviéndose del hashtag #WomenBoycottTwitter. Fue una reacción contra lo que muchas personas consideran una respuesta insuficiente a los abusos que se dan en esa plataforma, y muchas mujeres compartieron ejemplos de los horribles abusos de los que han sido objeto en Internet. Muchos de estos abusos vulneraban claramente las normas de uso de Twitter y, sin embargo, nadie había eliminado los mensajes correspondientes.

Se ha abierto un debate global sobre el modo en que las plataformas de redes sociales deben responder a los abusos misóginos que prevalecen en Internet.

Amnistía Internacional encargó a Ipsos MORI una encuesta sobre las experiencias de las mujeres de entre 18 y 55 años en Dinamarca, España, Estados Unidos, Italia, Nueva Zelanda, Polonia, Reino Unido y Suecia.

Casi la cuarta parte (el 23%) de las mujeres encuestadas en estos ocho países dijo que había experimentado abusos o acoso en Internet al menos una vez, fluctuando entre el 16% en Italia y el 33% en Estados Unidos.

El peligro especial de los abusos en Internet es la rapidez con la que pueden proliferar: un tuit insultante puede convertirse en minutos en un aluvión de odio focalizado.Azmina Dhrodia, investigadora sobre Tecnología y Derechos Humano.

Un dato alarmante es que el 41% de las mujeres que habían sufrido abusos o acoso en Internet dijo que al menos en una ocasión estas experiencias en línea habían hecho que sintieran su integridad física amenazada.

“Internet puede ser un lugar temible y tóxico para las mujeres. No es ningún secreto que la misoginia y los abusos prosperan en las plataformas de redes sociales, pero este estudio muestra lo perjudiciales que son las consecuencias de los abusos en Internet para las mujeres que los han sufrido”, afirma Azmina Dhrodia, investigadora de Tecnología y Derechos Humanos en Amnistía Internacional.

“Esto no es algo que desaparezca cuando sales de Internet. Imagina que recibes amenazas de muerte o de violación cuando abres una aplicación, o que vives con el miedo de que se divulguen en Internet sin tu consentimiento fotos sexuales o privadas.

El peligro especial de los abusos en Internet es la rapidez con la que pueden proliferar: un tuit insultante puede convertirse en minutos en un aluvión de odio focalizado. Las empresas de redes sociales deben empezar a tomarse en serio realmente este problema”.

Estrés, ansiedad, ataques de pánico




Amnistía Internacional preguntó a mujeres que se consideran a sí mismas usuarias de Internet entre moderadas y activas sobre sus experiencias de abusos y acoso en línea.

En todos los países, algo menos de la mitad (el 46%) de las encuestadas que habían sufrido abusos o acoso en Internet dijo que ésos eran de naturaleza misógina o sexista.

Entre una quinta parte (el 19% en Italia) y una cuarta parte de las mujeres que habían sufrido abusos o acoso dijo que éstos habían incluido amenazas de agresión física o sexual.

El 58% de las participantes de todos los países que habían sufrido abusos o acoso dijo que éstos habían incluido racismo, sexismo, homofobia o transfobia.

El 26% de las mujeres que habían sufrido abusos o acoso en todos los países encuestados dijo que se habían divulgado en línea datos personales o que las identificaban (práctica conocida también como doxxing).

Más de la mitad (el 59%) de las mujeres que habían sufrido abusos o acoso en Internet dijo que éstos procedieron de personas completamente desconocidas.


El impacto psicológico de los abusos en Internet puede ser devastador.

  • En todos los países, el 61% de las mujeres que dijeron que habían sufrido abusos o acoso en Internet dijo que como consecuencia de ellos tenían la autoestima más baja o habían perdido confianza en sí mismas.
  • Más de la mitad (el 55%) dijo que había experimentado estrés, ansiedad o ataques de pánico tras sufrir abusos o acoso en Internet.
  • El 63% dijo que había tenido problemas para dormir como consecuencia de los abusos o el acoso en Internet. En Nueva Zelanda, tres cuartas partes (el 75%) de las encuestadas dijo haber padecido este efecto.
  • Más de la mitad (el 56%) dijo que los abusos o el acoso en Internet les habían impedido concentrarse durante periodos largos.

No se reconoce necesariamente el impacto psicológico que implica leer los pensamientos de alguien que está diciendo gráficamente que te va a violar y asesinar.Laura Bates, fundadora del proyecto “Sexismo Cotidiano”

En su investigación, Amnistía Internacional también entrevistó a mujeres con un perfil público y les preguntó sobre su experiencia respecto a la violencia y los abusos en Internet.

Laura Bates es la fundadora del proyecto “Sexismo Cotidiano”, una recopilación de las experiencias cotidianas de desigualdad de género de más de 80.000 mujeres.

Laura le dijo a Amnistía Internacional que, incluso antes de que su proyecto adquiriera resonancia recibía cerca de 200 mensajes insultantes al día, entre ellos “descripciones detalladas, gráficas y explícitas de una violación y de la violencia doméstica”.

Explicó:

“No se reconoce necesariamente el impacto psicológico que implica leer los pensamientos de alguien que está diciendo gráficamente que te va a violar y asesinar. Puedes estar tranquilamente sentada en el salón de tu casa, fuera de horas de trabajo, y, de repente, alguien es capaz de enviarte una amenaza totalmente gráfica de violarte ahí mismo.

Un efecto silenciador

Las plataformas de redes sociales son, especialmente para las mujeres y los grupos marginados, un espacio fundamental para el ejercicio individual del derecho a la libertad de expresión. La violencia y los abusos en Internet son una amenaza directa a esta libertad de expresión.

“El abuso claramente me hace detenerme antes de considerar nada. Me hace temer por mi familia.”Pamela Merritt, bloguera y activista

Más de tres cuartas partes (el 76%) de las mujeres que dijeron que habían sufrido abusos o acoso en una plataforma de redes sociales hicieron cambios en la forma en que usan las plataformas. Estos cambios incluían limitar los contenidos que publicaban: El 32% de las mujeres dijo que había dejado de publicar contenidos que expresaban su opinión sobre ciertos temas.

“Las redes sociales han contribuido a aumentar la libertad de expresión, incluido el acceso a la información, de muchas maneras. Pero con la migración al mundo digital de la discriminación y la violencia contra las mujeres de fuera de Internet, muchas mujeres se alejan de conversaciones públicas o se autocensuran por temor por su privacidad o su seguridad”, dice Azmina Dhrodia.

Otra mujer que Amnistía Internacional entrevistó para la investigación, la activista estadounidense Pamela Merritt, dijo a la organización:

“Tuve un incidente cuando recibí un correo electrónico del FBI; me decían que necesitaban hablar conmigo sobre cierta actividad relacionada con mi blog. Por lo visto, había un supremacista blanco que estaba tratando activamente de encontrar mi domicilio. Eso llevó la cosa a otro nivel […] Durante un año después de eso tuve que ser muy prudente con lo que publicaba.

“[El abuso] claramente me hace detenerme antes de considerar nada. Me hace temer por mi familia.” He tenido que tener una conversación intensa con mi familia sobre el aspecto de la seguridad y sobre el hecho de que yo tenga un perfil público y la gente me conozca en Internet.

Alrededor de una cuarta parte (el 24%) de las encuestadas que dijeron que habían sufrido abusos dijo que éstos les habían hecho temer por la seguridad de su familia.

Las empresas de redes sociales no hacen suficiente

Todos los tipos de violencia y de abusos en Internet exigen respuestas de los gobiernos, de las empresas o de ambos, dependiendo de su clase y gravedad.
Las empresas de redes sociales tienen la responsabilidad de respetar los derechos humanos, incluido el derecho a la libertad de expresión. Deben garantizar que las mujeres que usan sus plataformas pueden hacerlo libremente y sin temor.Azmina Dhrodia

En todos los países encuestados, el número de mujeres que dijo que las medidas del gobierno para responder a los abusos eran insuficientes fue significativamente mayor que el de quienes pensaban que eran suficientes; en Suecia, el número de quienes decían que las medidas eran insuficientes se quintuplicaba (el 57%, comparado con el 11%). En torno a un tercio de las mujeres en Reino Unido (el 33%), Estados Unidos y Nueva Zelanda (el 32%) dijo que la respuesta de la policía a los abusos en Internet era insuficiente.

La encuesta indica también que las mujeres creen que las empresas de redes sociales deben hacer más. Sólo el 18% de las mujeres encuestadas en todos los países dijo que las respuestas de las empresas de redes sociales eran muy adecuadas, bastante adecuadas o totalmente adecuadas.

“Las empresas de redes sociales tienen la responsabilidad de respetar los derechos humanos, incluido el derecho a la libertad de expresión. Deben garantizar que las mujeres que usan sus plataformas pueden hacerlo libremente y sin temor”, afirma Azmina Dhrodia.

Amnistía Internacional señala que el derecho a la libertad de expresión protege expresiones que podrían ser ofensivas, profundamente perturbadoras y sexistas. Sin embargo, esa libertad no incluye la apología del odio o de la violencia. Es más: el derecho a la libertad de expresión debe ser disfrutado por igual por todas las personas e incluye el derecho de las mujeres a expresarse y a vivir sin violencia y abusos, tanto dentro como fuera de Internet.

Las plataformas de redes sociales declaran expresamente que no toleran abusos focalizados basados en el género o en otras formas de identidad de la persona, y ahora tienen que hacer cumplir sus propias normas para la comunidad. También deben permitir y empoderar a usuarios y usuarias para que hagan uso de medidas individuales de seguridad y privacidad, como el bloqueo, el silenciamiento y el filtrado de contenidos. Esto permitirá que las mujeres, y los usuarios en general, tengan una experiencia menos tóxica y perjudicial.

Las empresas de redes sociales deben garantizar asimismo que las personas encargadas de moderar las comunidades tengan formación para identificar las amenazas y los abusos relacionados con el género y otros aspectos de la identidad que se produzcan en sus plataformas.

Amnistía Internacional pide también a los gobiernos que garanticen la existencia de leyes, políticas, prácticas y formación adecuadas para prevenir la violencia y los abusos contra las mujeres en Internet y acabar con ellos.

Sin embargo, es fundamental que no se impongan restricciones o penalizaciones indebidas al ejercicio legítimo de la libertad de expresión. Abordar la violencia y los abusos en Internet no debe utilizarse como excusa para reducir el disfrute de la libertad de expresión.

Metodología

La investigación fue realizada por Ipsos MORI usando una encuesta por cuota en línea de 500 mujeres de entre 18 y 55 años en cada país, por medio del sistema de panel online de Ipsos.

En cada país se establecieron cuotas en el trabajo de campo sobre la edad, la región y la situación laboral de las mujeres encuestadas según las proporciones conocidas de la población de cada país.

Los datos se ponderaron con un método RIM, para las mismas poblaciones objetivo a fin de corregir desviaciones potenciales en la muestra.

La muestra de la encuesta en cada país se diseñó para que fuera representativa de las mujeres en ese país. El margen de error para la muestra total de cada país es de entre el 3% y el 4%.

En total, participaron en la encuesta 4.000 mujeres de ocho países, 911 de las cuales dijeron que habían sufrido abusos o acoso en Internet, de las que 688 declararon que los habían sufrido en un sitio de redes sociales.

Fuente: Amnistía Internacional