agosto 21, 2017

Las damas de Pervyse, Elsie Knocker (1884-1978) y Mairi Chisholm (1896-1981)

Elsie Knocker y Mairi Chisholm (1915).

Durante la Primera Guerra Mundial, en el frente belga, dos mujeres emprendieron una lucha intensa por salvar la vida de miles de soldados heridos y enfermos. La pasión por las motocicletas, algo poco habitual en mujeres de finales del siglo XIX, las unió en una aventura que marcaría sus vidas para siempre. La prensa las recordó como las “Damas de Pervyse”, localidad en la que fijaron su centro de operaciones; fueron condecoradas una y otra vez por Inglaterra y Bélgica; sus rostros fueron inmortalizados una y otra vez siendo las mujeres más fotografiadas en el frente de la Gran Guerra. La historia de Elsie y Mairi, dos mujeres que se enfrentaron a la muerte, el hambre y la desesperanza de un conflicto que se llevó por delante miles de almas, ha permanecido durante décadas escondida.

El 25 de septiembre de 1914, Elsie Knocker y Mairi Gooden-Chilsom se embarcaron rumbo a Bélgica, país que había sido ocupado por las tropas alemanas poco después del inicio de la Primera Guerra Mundial. Una curiosa afición común las había unido tiempo atrás. Elsie y Mairi eran unas apasionadas de las motocicletas y se habían conocido en una de las muchas carreras que se celebraban entre Hampshire y Dorset. Pero más allá de su afición a los vehículos de dos ruedas, Elsie y Mairi venían de mundos muy distintos. Para empezar, les alejaba una amplia diferencia de edad.

Elsie era el nombre de pila con el que conocían sus seres queridos a Elizabeth Blackall Shapter. Había nacido en Exeter, Devon, el 29 de junio de 1884. Era la pequeña de los cinco hijos del doctor Thomas Lewis y Charlotte Bayly. Elsie tendría muy pocos recuerdos de sus progenitores pues quedaría huérfana de madre a los cuatro años y de padre a los seis. Mientras que sus hermanos fueron acogidos por varios miembros de la familia, Elsie fue dada en adopción a los Upcott, Lewis Edward Upcott, profesor en el Marlborough College, y su esposa Emily, dedicada a la pintura.

Elsie fue separada de sus hermanos de los que no conservó ninguna fotografía, tampoco de sus padres, cuando se trasladó a vivir con sus nuevos padres, a los que nunca llamó como tal, sino que nombró siempre con respeto como sus tíos. Elsie tuvo una infancia triste, primero en la escuela de chicas de Marlborough en la que nunca se adaptó y después en la escuela para señoritas Saint Nicholas de Kent. En 1903 sus padres adoptivos la trasladaron a un internado en Suiza.

De vuelta a Inglaterra, cuando ya era una mujercita que superaba los veinte años de edad, conoció al que se convertiría en su marido, Leslie Duke Knocker, con quien se casó el 5 de abril de 1906. Leslie trabajaba en un banco en Londres y tenía diez años más que Elsie. Poco tiempo después la pareja se trasladó a Singapur donde uno de los hermanos de Leslie le había conseguido un trabajo en la China Mutual Insurance Company.

La vida en Asia no fue un camino de rosas. Al poco de llegar a Singapur, Elsie supo que estaba embarazada. Leslie, a quien, con el tiempo, se dio cuenta que no conocía, empezó a comportarse de manera sombría y a alejarse de su esposa a la que llegó a maltratar y echar de casa. Por suerte, Elsie disponía de la herencia familiar y pudo regresar a Londres donde dio a luz a su hijo Kenneth. A pesar de la actitud violenta de Leslie hacia su mujer, esta decidió regresar a Singapur con su hijo en agosto de 1907. Elsie aún viajó varias veces de Inglaterra a China y tuvo que aguantar el maltrato y el adulterio de su marido. Cansada de la situación en diciembre de 1910 dejó para siempre Asia y regresó con su hijo a la casa de sus padres adoptivos a los que nunca explicó la verdad acerca de su fallido matrimonio.

A finales de 1912, Elsie Knocker inició un proceso de divorcio, algo inusual y muy mal visto en la Inglaterra de principios del siglo XX. Apenas trescientas mujeres habían iniciado demandas de divorcio pues se exponían al ostracismo y al rechazo social. Pero Elsie era una mujer independiente gracias a la herencia paterna y no estaba dispuesta a continuar casada con un hombre que la había hecho infeliz. Sin embargo, cuando Elsie conoció a Mairi y al resto de personas con las que compartiría su vida durante la Primera Guerra Mundial se inventaría otro pasado haciéndose pasar por una mujer viuda.

Pero antes de que estallara la Gran Guerra, Elsie empezaría una nueva vida como partera en el Queen Charlotte’s Hospital de Londres mientras su hijo permanecía con los Upcotts en Marlborough. En julio de 1913 se reencontró con los suyos y vivió una de las épocas más felices de su vida. Con parte de la herencia que había recibido de un tío suyo, Elsie decidió hacer algo poco habitual en una mujer, se compró una motocicleta y un sidecar, cumpliendo uno de sus sueños, poder disfrutar de la velocidad que le permitían estos nuevos artilugios colocando a su pequeño Kenneth en el asiento del sidecar. Elsie se unió al Gypsy Motor Cycle Club y exprimió la vida al máximo… hasta que la guerra estalló.

La historia de Mairi era muy distinta a la de Elsie. Mairi Lambert Gooden-Chisholm había nacido el 26 de febrero de 1896 en Escocia, cuando Elsie ya era una niña de 12 años y sufría el rechazo de sus compañeras en la escuela por ser adoptada. La infancia de Mairi estuvo llena de alegría y ciertos lujos como bicicletas y caballos para ella y su querido hermano, Ualiean. Sus padres, el Capitán Roderick Gooden-Chisholm y su esposa, Margaret Fraser, se trasladaron a vivir a Dorset cuando Mairi tenía cuatro años. Allí, Mairi y Ualiean fueron educados por una gobernanta hasta que fueron enviados a la escuela. En 1906, la familia creció con la llegada de la pequeña Lucy y un año después Mairi empezaba sus estudios en Redmoor y después al Saint Katharine’s School.

Cuando Mairi se reencontró con su hermano años después, lejos de divertirse con entretenimientos dignos de una señorita, ambos disfrutaban de actividades masculinas, entre ellas, hurgar en las tripas de una motocicleta. Mientras que a su padre no le importaba que Mairi se dedicara a montar aquellos cacharros, su madre se desesperaba creyendo que su hija iba a arruinar su futuro.

Mairi Chisholm y Elsie Knocker.

Pero la felicidad de Mairi junto a su hermano Uailean también terminó pronto. Sus padres hacía poco que habían comprado una hacienda en Trinidad y se trasladaron allí a vivir con la pequeña Lucy reclamando también la presencia del hijo.

En el otoño de 1913, Mairi había conocido a una mujer a la que se la conocía como la “gitana”, que disputaba carreras de motos. Era Elsie Knocker. Así que cuando la guerra estalló, hacía muy poco tiempo que ambas se habían conocido. Pero su amistad, fundada en la pasión por las motos, había arraigado con fuerza y así permanecería durante la dura etapa de la guerra. Al enterarse del inicio del conflicto, Elsie escribió una palabras a Mairi que cambiarían sus vidas para siempre: “Hay trabajo que hacer”. Elsie propuso a Mairi unirse al Women’s Emergency Corps que había fundado Evelina Haverfield junto con otras mujeres sufragistas.

Cuando se trasladaron a Londres, el Doctor Hector Munro conoció a Mairi en uno de los actos del Women’s Emergency Corps y la invitó a unirse al Flying Ambulance Corps, una unidad que se estaba preparando para curar a los soldados en el frente belga. Mairi no se lo pensó dos veces y incorporó a Elsie en el proyecto. El 25 de septiembre de 1914, Elsie y Mairi se embarcaron en un barco rumbo a Bélgica. Junto a ellas y el doctor Munro viajaban otras voluntarias como Dorothie Feilding y May Sinclair.

Después de pasar por varios enclaves belgas, Elsie y Mairi se dieron cuenta que sus hospitales de campaña se encontraban demasiado lejos del frente. Perdían demasiado tiempo y esfuerzo trasladando a los heridos, por lo que decidieron separarse del cuerpo de ambulancias y establecerse en Pervyse, una localidad que se encontraba muy cerca del campo de batalla. Allí establecieron en un edificio abandonado el British First Aid Post. Allí permanecieron los tres años y medio siguientes, hasta poco antes del fin de la guerra.


El puesto de Pervyse no estaba vinculado a ninguna organización internacional por lo que fueron ellas mismas las que tuvieron que buscar los recursos necesarios. En varias ocasiones viajaron a Inglaterra donde daban conferencias explicando su labor en el frente y recogiendo todo tipo de donativos en dinero y especies para poder no sólo curar, sino también vestir y alimentar a los soldados heridos y enfermos.

Elsie y Mairi hicieron una labor inmensa en el frente pero también tuvieron tiempo para pasarlo bien organizando veladas con los soldados y fotografiando el que se había convertido en su mundo. Un mundo al que llegaron infinidad de periodistas que querían retratar y conocer a las que fueron bautizadas como las “Damas de Pervyse” o los “Ángeles de Pervyse”. Además de ser las mujeres más inmortalizadas en el frente durante la Primera Guerra Mundial, fueron también de las más condecoradas.

En 1916, Elsie se casó con un piloto de las fuerzas aéreas belgas al que no le dijo que estaba divorciada, continuando con la versión de su viudedad. Harold de T’Serclaes era barón, por lo que Elsie adoptaría el título de baronesa.

Al finalizar la guerra, las cosas no fueron nada fáciles para aquellas mujeres que habían forjado un vínculo recio fundado en la lucha y la superación. Elsie y Mairi no presenciaron el final del conflicto en Pervyse pues poco antes de declararse el armisticio, un ataque con gas las obligó a trasladarse a Inglaterra y abandonar el que fuera su hogar que, durante años dio sentido a sus vidas.

Elsie no pudo ocultar por mucho tiempo más que no era viuda. La familia de su segundo marido, católica y tradicional, no podía aceptar que Harold estuviera casado con una mujer divorciada. Tampoco el propio Harold que se alejó de Elsie para siempre. De la misma manera, Mairi, que había sido su amiga inseparable, se sintió traicionada por Elsie de la que se distanció.

Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, Elsie Knocker, que mantuvo el título de baronesa, se unió de nuevo a la causa, esta vez como oficial de la Women’s Auxiliary Air Force (WAAF). En julio de 1942, Elsie quedó devastada por la muerte de su hijo Kenneth al ser abatido el avión en el que viajaba en el frente. Acompañada de sus perritos, la baronesa Elsie Knocker terminó sus días siendo una anciana de 93 años, el 26 de abril de 1978.

Mairi le sobrevivió tres años. Tras el final de la guerra, Mairi se reencontró con una amiga de la infancia, May Davidson, con quien abrió una granja de aves de corral y tuvo una vida tranquila hasta que falleció el 22 de agosto de 1981.



Por Sandra Ferrer Valero, periodista y apasionada de la historia, escribe en su blog sobre Mujeres en la Historia.
Fuente: Mujeres con Ciencia
El artículo Las damas de Pervyse, Elsie Knocker (1884-1978) y Mairi Chisholm (1896-1981) se publicó en el blog Mujeres en la Historia de Sandra Ferrer Valero el 7 de julio de 2017.

Verdad y Justicia para Macarena Valdés Muñoz


El 22 de agosto de 2016, una joven activista apareció colgada en su hogar tras amenazas de la empresa RP Global por su oposición a la instalación de torres de tensión en Tranguil, Región de los Ríos. A casi un año de su muerte, la periodista Victoria Aldunate repasa la cronología de un caso que aún no tiene verdad ni justicia.

¿La justicia chilena se negará a investigar nuevos antecedentes sobre la muerte de Macarena Valdés? ¿Tendrá más que perder si investiga que si no lo hace?

El metaperitaje hecho recientemente por el perito forense Luis Ravanal Zepeda a la carpeta investigativa del informe de autopsia del cadáver de Macarena Valdés aporta nuevos antecedentes. El especialista afirma que “puede concluir que no es posible descartar la participación de terceras personas en la muerte de Macarena Valdés” y que “no hay signos de vitalidad en la zona que comprime el cuello”. Es decir, no hay ninguna prueba de que ella no haya estado muerta antes de ser colgada. Y más claro: “el surco del cuello que presentaba Macarena es característico de una persona que fue colgada después de muerta”.

Rubén Collío, a un año del crimen de su compañera, exige verdad y justicia como tanta gente en casi tres décadas de post dictadura; familias completas, la niñez transgredida y las mismas formas de proceder que no cesan: cuatro niños, los hijos de Rubén y Macarena, permanecen sin justicia.

Fue su hijo de 11 años quien la encontró colgando. En su desesperación cortó la cuerda, el cuerpo de su madre cayó y él imaginó que su madre había muerto por el golpe en esa caída. Es uno de los cuatro hijos que aún buscan a Macarena en la perplejidad de haber quedado sin madre de un día para el otro. Una madre que no estaba enferma, que planeaba celebrarle el cumpleaños a su papá, que le comentaba a sus amigas que sentía que vivía en “un paraíso”, que había decidido embarazarse y parir en territorio mapuche, y cuyo hijo más pequeño ya tenía dos años cuando ella apareció colgada. Ese día ya tenía preparada la mochila y a su niño para acudir al consultorio a control del niño sano. Su supuesto “suicidio” -afirmado por el Servicio Médico Legal y el Tribunal de Panguipulli- es un absurdo.

No luce “acucioso”

El 21 de noviembre de 2016, a cuatro meses del hallazgo del cuerpo de Macarena, el Fiscal (s) de Panguipulli, Pablo Silva Oyarzún, se refirió al caso en la prensa local. Reafirmó lo del “suicidio”, pero prometió: “por supuesto que no le quede duda a la comunidad de que si apareciese algún indicio o algún antecedente que pudiese determinar, o más bien abrir una nueva línea investigativa, esa se va a investigar con acuciosidad”. Sin embargo a sólo cinco días -menos de una semana- de esa declaración, la fiscalía hizo una nueva declaración, esta vez a prensa de alcance nacional, en la que “descartó que la pareja del líder mapuche en Panguipulli haya muerto por un homicidio, tras presunción de eventual participación de terceros”.

Cinco días parece un tiempo demasiado breve, muy poco acucioso –usando el mismo concepto del fiscal subrogante- como para determinar tajantemente la ausencia de indicios y antecedentes hacia una nueva línea investigativa.

Es importante señalar que el 20 de octubre -más de un mes antes- El Desconcierto ya había publicado la crónica El feminicidio de la activista Macarena Valdés Muñoz en Liquiñe. El 21 de noviembre salió otro artículo, “Los testimonios del feminicidio: ¿Hay voluntad de investigar en el caso de Macarena Muñoz Valdes?”, en que Rubén Collío volvía a subrayar que el día anterior a la muerte de Macarena “llegaron dos hombres a Hualapulli, Villarrica, a la casa de Mónica Paillamilla”, la arrendadora del terreno en que vivían los Collío Valdés y “le exigieron a la lamngen Mónica” que “nos echara”; “lo hicieron de manera prepotente” y además “la madre de “Mónica Paillamilla se acercó al vehículo negro en que habían venido los tipos y vio impreso en la máquina el logo de RP Global”.

Todos esos antecedentes habían sido debidamente entregados, por cierto antes de los artículos publicados a los tribunales pertinentes, pero parecía que no eran tomados en cuenta. Lo que vino después fue gestionar un análisis técnico del informe de autopsia entregado por el Servicio Médico Legal en primera instancia. Eso se logró y Rubén Collío acudió a un profesional de prestigio nacional e internacional, el forense Luis Ravanal Zepeda, quien llevó a cabo la metapericia. Así, el miércoles 9 de agosto recién pasado, Rubén Collío y su abogada actual, titular del caso, Viviana Soto Yañez, acudieron a la Fiscalía de Panguipulli “a hacer entrega del metaperitaje de Luis Ravanal Zepeda y con el fin de solicitar la exhumación y una nueva autopsia del cuerpo de Macarena Valdés”.

Dos días después, el viernes 11 de agosto, Rubén recibió una llamada de la Fiscalía para comunicarle que la fiscal titular del caso, Ana María Anabalón, no acepta la reapertura pues hace ya unas tres semanas habría solicitado el cierre y el plazo de 10 días para la apelación ya caducó. La fiscal, le explica la encargada de informarle telefónicamente, habría remitido los antecedentes a la Fiscalía Regional, pero aún queda una audiencia del Tribunal de Panguipulli para el día 29 de agosto, en que se espera se informe oficialmente el cierre de la investigación en el caso de Macarena Valdés Muñoz.
Defensora de la Tierra, aunque les pese

Macarena fue una defensora de la tierra, una activista mapuche que las notas de prensa masiva insisten en presentar como “la esposa de…” y “la mujer de…”. Pero Macarena era activista, recuperaba su identidad y se organizaba con otras mujeres mapuche. Tanto así que sus restos están enterrados hoy en el terreno “de otra lamngen”, Julia Quillempan, su hermana de luchas con la que mateaba y con la que resistía la intervención a su territorio de la empresa RP Global Chile Energías Renovables S.A.

Macarena también inspiraba a otras mujeres a repensar sus vidas. Una de sus mejores amigas, que prefiere el anonimato pues teme a los mismos poderes que habrían terminado con la vida de Macarena, nos confidenció hace unos meses que sentía “un vacío inmenso porque ella ya no está. Es que yo aprendí mucho con Macarena- relató-, ella era capaz de cuestionar a los hombres sus actitudes machistas, me decía que no aguante, que yo valgo. Yo incluso salí de la religión en la que estaba muy sometida a partir de nuestras conversaciones; con ella logré comprender mi identidad mapuche”.

Macarena fue una luchadora en lo íntimo, lo personal y lo público. Ella falta en el territorio, les falta a sus amigas, a su comunidad y a su familia. Si la justicia chilena elije seguir ignorando los antecedentes de esta “muerte”, sus hijos vivirán en la impunidad –que se ha hecho una mala costumbre en la memoria territorial-; un gesto legítimo de la justicia como reconocer que los nuevos antecedentes son “plausibles” el día 29 de agosto en el Tribunal de Panguipulli, podría cambiar el curso del caso.

X victoria aldunate, escritora, terapeuta, activista lesbofeminista antirracista 
La Ciudad de las Diosas

agosto 20, 2017

Alas Tensas, revista feminista cubana

Este proyecto independiente “ha venido a llenar el vacío de medios de este tipo en las últimas décadas en Cuba”, explica su directora Ileana Álvarez, quien también menciona a referentes de finales del siglo XIX y principios del XX.


Alas Tensas es una revista feminista cubana, proyecto independiente que ha venido a llenar el vacío de medios de este tipo en las últimas décadas en Cuba. En el siglo XIX, y sobre todo en las primeras décadas del XX, existieron diversas publicaciones y asociaciones feministas, pero esta tradición se truncó a partir de 1959, por considerar el Gobierno que quedaban superadas todas las desigualdades. Con las posibilidades expresivas abiertas por internet y las tecnologías informáticas, surgen nuevos medios digitales, independientes y críticos. En este contexto se funda Alas Tensas.

“Alas Tensas no surge de la nada, se inspira en una tradición feminista que, en el socialismo, ha estado silenciada lamentablemente bajo el pretexto de haberse resuelto todos los conflictos. La Avellaneda y su Álbum cubano de lo bueno y lo bello (1860), publicaciones como la Revista de la Asociación Femenina de Camagüey (1921), La Mujer Moderna (1925) y La Mujer (1929), el pensamiento y el activismo de personalidades como Aurelia Castillo, Enrique José Varona y Mariblanca Sabas Alomá, junto con instituciones y asociaciones feministas en la República, son, entre muchos otros, importantes antecedentes”, recoge el editorial del primer número en papel. Desde el año 1961, también existe la Revista Mujeres, un órgano de la Federación de Mujeres Cubanas.

El primer número de la edición electrónica circuló el 16 de octubre de 2016, en formato de archivo pdf enviado por email y al poco tiempo tuvo su propio blog. El 1 de mayo de 2017 se presentó la primera edición impresa con un resumen de las cuatro primeras ediciones digitales.

Alas Tensas es dirigida por Ileana Álvarez, escritora y editora que reside en la ciudad de Ciego de Ávila, en el centro de la isla, y quien antes había publicado libros de estudios literarios con enfoque de género y realizado antologías poéticas de mujeres.

“Mi poesía, mi literatura, mi vida toda es de resistencia. Resisto como mujer escritora, y madre, en el poco margen que me deja el hecho de haber nacido y vivido siempre en una pequeña ciudad de provincia, bajo un sistema autocrático y patriarcal que otorga poco respiro a la individualidad y a la libertad del pensamiento. Mi condición de considerarme una sobreviviente, la angustia que el hecho entraña, acrisola cada una de las imágenes que he dado a la poesía”, explica Álvarez en una entrevista en CTXT.

La revista cuenta con un Consejo de Redacción y un colectivo de colaboradores de todo el país, además de personas de diversas nacionalidades. Incluye contenidos sobre los problemas de la mujer en Cuba y el mundo, reuniendo informaciones, historias de vida, entrevistas, crónicas, investigaciones y ensayos, además de géneros literarios como la poesía y la narrativa. El perfil está orientado a visibilizar la historia del feminismo, los logros y empoderamientos de la mujer, contribuir a la deconstrucción del patriarcado y a la autonomía femenina, ofreciendo herramientas para concienciar a la sociedad en la igualdad de género. Sus páginas se ilustran preferentemente con fotografías documentales y obras artísticas.

La directora y escritora dijo también a CTXT que “crear una revista independiente, en busca de coherencia, cuando casi todo se te opone, ha sido muy arduo. En cuanto al trabajo editorial, te digo que a la vez que es un sustento de vida, es una pasión”.

Fuente: Pikara

Enojate, hermana. Yo quiero ser Rocky





La estructura narrativa es fundamental para la construcción de nuestra identidad. Es a partir de relatos que construimos quiénes somos. Somos la historia de nuestra vida. Quien sos, es el cuento que contás de vos. Es a partir del lenguaje que podemos pensar y es a partir de los relatos que podemos comprender el mundo. Esto es irrefutable, y como los enxiemplos en la Edad Media instalaban moralejas para construir el correcto proceder de una sociedad, en la actualidad, es el relato audiovisual el que nos modela y condiciona. Ya puedo escucharlos en mi mente: “yo soy quien soy porque yo elijo ser lo que quiero y...” Cerrá la boca, el primer pucho te lo prendiste porque viste a tu actor favorito fumar un pucho en tu película favorita; tengo amigas que se hicieron adictas por querer ser Michelle Pfeiffer en Scarface y no hay un solo boxeador de la actualidad que no haya crecido viendo Rocky. No se hagan los impermeables a la cultura, que son más papeloneros que Esteban Bullrich intentando hablar. Dice Pilar Aguilar: “El lenguaje audiovisual es fundamentalmente emotivo y por lo tanto nos resulta difícil oponer filtros racionales (...) Así consigue más que ninguna otra representación inducirnos sentimientos que incluso contradicen los valores que, explicita y racionalmente, sustentamos”. Una película no solo muestra, crea un punto de vista sobre las cosas y como el cine apela a la emoción, podemos tomar ese punto de vista como propio muy fácilmente, sin desandar la ideología del cineasta responsable de ese punto de vista. Dijo Michael Haneke al recibir el premio Príncipe de Asturias en el 2013: “El cine ha heredado las estrategias efectistas de todas las formas artísticas que existían antes que él y las usa eficazmente (…) Ninguna forma artística es tan capaz de convertir tan fácil y directamente al receptor en la víctima manipulada de su creador como el cine”. Ningún personaje es inocuo. Ninguna película por más intrascendente que sea es inofensiva, siempre es un punto de vista sobre las cosas. Cada tanto algún estudiante me manda un guión de un corto, sin siquiera entender su propio punto de vista. Una vez un chico me dio para leer un corto donde una pareja se cagaba a piñas, y cuando le pregunté qué quería decir con ese texto me respondió: “No, no, no quiero hablar de la violencia de género eh, no quiero decir nada en especial”. Seguro que este engendro mutante trabaja en publicidad ahora y es millonario. Siempre se está diciendo algo con un cuento. Siempre es un enxiemplo con moraleja. Todo cuento es funcional a una ideología. 

No fueron arbitrarios mis ejemplos de más arriba. Los varones desde chicos en el cine consumen héroes como Rocky, las mujeres, nos tomamos un saque de mierda cultural en la mayoría de las películas como la Pfeiffer en Scarface. Los varones crecen viendo hombres que se superan a si mismos, intentando salvar el mundo o intentando destruirlo. Las mujeres hemos crecido sin grandes heroínas, en la mayoría de las películas nuestra misión es casarnos y tener hijos. Ay ¡qué sopresa! Lo mismo que en la vida. Los indignados ya están llorando: “Ahora las feministas quieren que todos los personajes de mujeres sean heroínas”. No, cerebro de alpiste, no. El problema no es que los personajes femeninos sean pelotudas, el problema es que siempre es el mismo TIPO de pelotudez. Siempre son como la esposa del protagonista de Breaking Bad, o como las esposas de Suar en todas sus películas, mujeres insatisfechas que a toda costa quieren salvar la relación y su familia. Otra vez los indignados, “eh pero pará! Suar siempre hace de boludo”. Ah sí claro, de boludo feliz con esposas, inteligentes, pero muy insatisfechas y rompebolas. Personajes de mujeres libres y felices en su pelotudez es muy difícil de encontrar. Te desafío a descubrir el punto de vista de cada película. Sí mi amor, despedite de Woody Allen, dale, aflojá, ya lo viste, abusó de una hija y se casó con la otra, que más te puede contar este muchacho.

Fuente: Página/12

agosto 19, 2017

Se puede llegar a la paz a través de la justicia: habla la jueza del caso Sepur Zarco


“Estoy convencida de que puede llegar a la paz a través de la justicia”, afirma Iris Yasmín Barrios Aguilar, jueza del Tribunal Primero de Sentencia Penal de Guatemala que llevó el caso de Sepur Zarco en su país.


El caso de Sepur Zarco fue histórico, pues logró la condena de dos ex militares tras hallarlos culpables de la violación, trabajos forzados y esclavitud de mujeres indígenas campesinas de El Estor, Izabal, territorio Maya Q’eqchí caracterizado por el despojo de tierras a favor de grandes latifundios de monocultivos e intereses económicos relacionados con explotación minera. Conoce más en esta entrevista realizada a la jueza Barrios Aguilar.

Fuente: Onumujeres